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sábado, 22 de enero de 2011

Una herramienta para escribir en el aula

Acá presentamos una sencilla herramienta para leer y escribir en el aula de clase. Se trata de la conjunción de la lectura de imágenes y la reescritura del mensaje comunicado por la imagen.

Este ejercicio permite que el estudiante ensaye una forma de leer imágenes que, a veces, comunican mucho más que las mismas palabras. Igualmente este tipo de actividades favorece en el participante el ejercicio y desarrollo de la narración, la descripción como secuencias esenciales del proceso de escritura, asimismo implica el desarrollo de los procesos inferenciales vinculados con la lectura.

A veces la ejecución de este ejercicio genera en el participante la iniciativa por rellenar y completar lo comunicado por la imagen, mediante nuevas ideas sustentadas en hipótesis o sugestiones que la tira cómica apenas sugiere u oculta.

Hoy proponemos trabajar con una imagen de dibujante o caricaturista argentino Quino. Vamos a enumerar las instrucciones para la aplicación del ejercicio.

Ejercicio
Narrar: arte y parte.


Instrucciones:

1. Dividir en parejas al grupo mediante alguna dinámica.

2. Ya establecidas las parejas, se les facilitará una caricatura modelo de Quino (Joaquín Salvador Lavado) para que la lean o interpreten.

3. Posteriormente se les mostrará y leerá una narración modelo que haya nacido de la cariactura que tienen en sus manos.

4. Se expone, explica y aclara la narración modelo y su relación con la caricatura originaria. Se conversa sobre las convenciones de la escritura.

5. Posteriormente se les entrega a cada pareja una nueva caricatura. Y se les solicitará a cada pareja que construya la narración o historia que comunican las nuevas caricaturas que se les han prestado.

6. Terminado la escritura del ejercicio, se leerán y revisarán las narraciones escritas que haya producido cada pareja de estudiantes. Es importante que cada narración esté acompañada de la imagen que la originó, pues esto servirá para contrastar lo dicho por la imagen y lo dicho por la palabra.

7. Se pueden intercambiar las narraciones resultantes entre las distintas parejas con el objeto de que comenten y valoren lo realizado por cada par de alumnos.



Acá presentamos la tira cómica:




Y aquí la narración modelo surgida de la tira cómica anterior:

Recién casados

Juan, un hombresote feliz, fuerte y honesto se casó con Leticia, una mujercita apocada, callada, tímida y frágil. Estaban contentos el día de su boda, posaron ante la cámara como se acostumbra en estos casos. Se veían disparejos; él, alto, rozagante, mostraba una gran probidad en su trato y talante, no lejana quizá de una actitud voluntariosa. Leticia, por su parte, parecía, en cambio, un poco desdibujada, introvertida e insegura.

Sin embargo, al momento de cruzar el umbral de la puerta de la habitación 210 del hotel, donde pasarían su primera noche de casados, Leticia se dejó llevar con plena confianza, según la usanza, en los brazos de su amado; los precedía un botones que ciegamente trasladó el equipaje.

Tras cerrar la puerta nadie supo qué fue de los recién casados. Tal vez estuvieron ocupados en asuntos que no nos concierne revelar aquí, pero lo cierto es que toda la noche la puerta estuvo infranqueablemente cerrada mediante la señal acostumbrada de “RECIÉN CASADOS. NO INTERRUMPIR.”

Al día siguiente, ya bien entrada la mañana, la puerta continuaba en su testaruda posición, y la señal, imperturbable.

Suponemos que lo que pasó luego fue que la mujer llamó a la recepción de la hostería para que enviaran al botones y se encargara de las maletas. Cuando se volvió a ver a la pareja, al salir de la habitación, Leticia se mostraba segura, firme, definida, satisfecha, sólida como un roble. En cambio, Juan, su marido, parecía enfermizo, débil, apocado, tímido, frágil, inseguro, introvertido...

Esta vez los seguían dos botones que cargaban ciega y monótonamente los paquetes y bultos de la pareja: uno, con las maletas, y el otro, con Juan, a quien le era imposible mantenerse en pie de lo desdibujado, pusilánime y alicaído que era.
Suponemos que la pareja intercambió mucho más que simplemente los fluidos...

Marlon Rivas Sánchez