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sábado, 9 de agosto de 2008


Yurbelis Riera y Whitman Piña

Elira Moreno mirando el objetivo

Cruz López y Carolina Rojas
Marianela Pérez y Wildermar Piña
Anarbelis Davoin y Angy Vargas
Janesa Briceño, Johendri Meléndez y Yaelin Gil

Isamar Fuenmayor y Aiskel Moreno

Yuneicy Román y Andreína González

Jennifer Toro, Danelys Rodríguez y Karina Paz

Beatriz González y Yurbelis Rodríguez

Johaly Chiquito, Eduar Cordero y Jennifer Toro

Thaís Gómez, Brian Castillo (escondido) y Cirllin Díaz

Daviana Campos, Emilis Paz y Andreína Maldonado

Isamar Fuenmayor y Angy Vargas

Sidney Guillén y Marbelis Escalona

Jesús González y Fernando Azuaje

Emily Chirinos, Franyela Leal.

Anyely Hidalgo Wilmara Robles

Nivia Bolaños y Cruz López

Enmanuel Mavo, Ligia Palencia, Yelvis Torres y María Medina

Ejercicios ensayísticos y narrativos

Con el objeto de finalizar el curso Taller de Lectura y Escritura, correspondiente al primer periodo de 2008, del primer semestre de la Licenciatura en Educación Integral de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt, se les propuso a los estudiantes de las secciones 212 y 221 de la sede de Ciudad Ojeda, que escribieran textos tipo ensayo en los que indagaran y reflexionaran sobre el tema del conocimiento y la adquisición del conocimiento. Los textos que hoy presentamos a los lectores de la web son los que después de un proceso de planificación, documentación, escritura y revisión resultaron los de mejor acabado. Aquellos lectores habituados al género ensayo se darán cuenta que los productos aquí mostrados combinan el ensayo con la narrativa, lo que significó un arduo proceso y un esmerado esfuerzo por cada uno de los autores de estos textos.

CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA

POR Brian Castillo

En los inicios de mi niñez siempre copiaba la forma como se comportaban los adultos. Era muy emotivo para mí vivir en ese mundo en compañía de mis mejores amigos.

Jugar al futbol era una de las cosas que más nos gustaba en ese tiempo, recuerdo que imitábamos las jugadas que hacían en ese entonces: el gran Diego de Boca Junior y el Pibe Valderrama de Colombia.

A veces no entendíamos por qué nuestros padres, de alguna manera, siempre nos regañaban por jugar futbol en la esquina, esto lo descubrí a medida que fui creciendo. Comprendí que patear pelotas en la esquina era un gran riesgo en nuestro barrio, ya que la cancha no era segura (no poseía cerca), y, en consecuencia, podría producirse un accidente, pues siempre pasaban carros a más de 80 Km/hrs. Todo esto lo entendí gracias a las advertencias que nos hacían nuestros padres en el pasado, comprendí que hacer este tipo de cosas y otras que nos advertían atentaba contra nuestra subsistencia, este aprendizaje se dio, claro, gracias a la ayuda de mis viejos.

El conocimiento, según el portal de Internet Wikipedia, “…es aquel que comienza por los sentidos, pasa por el entendimiento y termina en la razón”. Esto quiere decir que el conocimiento es un proceso humano de adquisición, manejo y aplicación de datos que se encuentran relacionados entre sí y con el mundo que los produjo.

A continuación presento la sabiduría, definida por los psicólogos como el cúmulo de conocimientos, según ellos toda persona posee sabiduría sobre los temas que domina o puede llegar a dominar. Pero ¿es fácil adquirir sabiduría? Sin duda alguna es una pregunta que deja muchas incógnitas; lo que sí es seguro es que la sabiduría, para obtenerla, hay que desearla. Si el sujeto no está motivado e interesado por obtener sabiduría y conocimiento será dificilísimo que alguien más pueda motivarlo e incentivarlo para conocer y saber. En cambio, cuando la persona empieza a tomarle el gusto al conocimiento y la sabiduría, empezará su proceso de aprendizaje, y si continúa satisfactoriamente su búsqueda de conocimiento, llegará un momento en el que aprenderá de todas las personas que le rodeen, e incluso podrá retransmitir lo que ha aprendido a otros.

Invito a leer uno de los descubrimientos del sabio rey Agur, según relata el Antiguo Testamento:

“Hay cuatro cosas en el mundo que a pesar de ser más pequeñas, son más sabias que los sabios: las hormigas, son insectos muy pequeños que guardan comida en el verano, para tener suficiente en el invierno; los tejones, animalitos que por ser indefensos hacen sus cuevas entre las rocas; los saltamontes, que aunque no tienen comandante son tan ordenados y disciplinados como un ejército. Y las lagartijas, que son fáciles de atrapar pero viven libres en los palacios” (Pr. 30:24-28).

Esto simboliza desde mi punto de vista que el conocimiento y la sabiduría son elementos que están juntos desde nuestro nacimiento, esto se puede sustentar en la capacidad de mejorar que poseemos los seres humanos desde los inicios de nuestra vida. En efecto desde que llegamos al mundo y abrimos nuestros ojos, empezamos a conocer; los quechuas llamaban a esta capacidad humana ‘yuyai’ o memoria.

La cita del Antiguo Testamento nos muestra también que la capacidad de aprender y abstraer del ser humano es tan potente que incluso podemos aprender de los animales, y que estos, en la mayoría de los casos, nos demuestran un conocer que está estrechamente vinculado con el medio ambiente donde viven, de forma que en relación con la armonía que debemos mantener con el medio ambiente, los animales son nuestros maestros, pues nos aventajan con creces.

Igualmente la cita anterior nos enseña que la sabiduría no está relacionada con el tamaño. Nos dice que el tamaño no es estrechamente proporcional con la sabiduría. Y quizá lo más importante del fragmento bíblico es que todos los seres vivos aprendemos y podemos llegar a ser sabios gracias a la necesidad.

En definitiva, son muchas las versiones y teorías que existen sobre el conocimiento y la sabiduría; sólo resta decir que todos debemos y necesitamos conocer y comprender la realidad de nuestro mundo. No hacerlo sería labrar un camino de dudas y dificultades para nuestro entendimiento y raciocinio.




ENSAYO SOBRE EL CONOCIMIENTO

Por Yurbelis Rodríguez



El conocimiento comienza desde el primer día que nacemos, ya desde el primer día comenzamos a interactuar con el medio ambiente, de modo que se despierta la curiosidad por las cosas y el querer saber más sobre las cosas, empezamos a preguntarnos el porqué de las cosas.

El conocimiento es el conjunto de información que almacenamos en el transcurso de la vida y termina cuando dejamos de existir; es decir, desde que abrimos los ojos al nacer empezamos a adquirir conocimientos: comenzamos aprendiendo quién nos da de comer, qué es el tetero, quiénes son nuestros padres, etcétera. Conocemos por medio de la observación, también percibimos conocimientos mediante las instituciones educativas, leyendo los diferentes textos asignados para cada materia.

El inicio del conocimiento nos traslada al pasado. Cuando era niña había en mí una intensa curiosidad por saber, un deseo apremiante por aprender cada día más; sin embargo mientras más aprendía y me nutría de conocimientos más aumentaban mis dudas y preguntas.

Fue entonces cuando comprendí que me faltaba mucho por recorrer, y que cada día que pasa nos deja una enseñanza nueva; nuestros aprendizajes representan las herramientas que nos servirán para encarar el camino de la vida con éxito.

A los 12 años creció más en mí la necesidad de saber, lo que me condujo a tomar interés por la lectura, pues mis padres no se preocupaban por mi educación. Fue tanta mi curiosidad por aprender que por mi cuenta comencé mis estudios primarios. Desde ese momento supe la importancia que tiene el conocimiento para nuestra vida.

Así pues el conocimiento es como el pan de cada día, como cada vaso de agua que consumimos, como cada hora que dormimos. Es una necesidad primaria, sin el conocimiento nos sentimos incapaces, inseguros, débiles, indefensos, etcétera. Es como si nos encontráramos encerrados en una jaula con un feroz león y no tuviéramos la fuerza, la capacidad, ni la habilidad para defendernos.

Tal es el caso que cuando nos encontramos frente a una persona con un amplio conocimiento, o una persona instruida en un tema específico, o en general, nos intimidamos, nos cuesta hablar, sentimos inseguridad, etcétera. Esto demuestra lo importante que es buscar el conocimiento en nuestra vida. Pues el conocimiento es la base fundamental para nuestra autorrealización y para poder conseguir el equilibrio en nuestra vida.

Es decir, el conocimiento nos hace sentir cierta seguridad al hablar, una agradable satisfacción con nosotros mismos y ante la sociedad, nos hace más importantes y útiles para nuestra comunidad; tal es el caso que hoy en día si no manejamos un buen léxico y utilizamos adecuadamente el lenguaje, o si no tienes conocimientos acerca de un tema especifico, o no te manejas de forma pertinente en el campo laboral, incluso si no tienes un titulo universitario, no eres una persona muy aceptada en el ámbito social.

Por consiguiente, es bueno que sepamos que para conseguir el conocimiento, tenemos que ser conscientes, firmes para conseguir las cosas, abiertos para comprenderlas, tener mucha disposición y, sobretodo, mucha responsabilidad por nuestra formación; sin embargo, hay personas que se sienten incapaces de aprender y se sienten inseguros sobre lo que pueden dar y aprehender. Esto puede ser consecuencia de la falta de curiosidad de algunas personas, aquellas que se conforman y no miran más allá de su estrecha frente. Personas que no se interesan por las cosas del mundo, e incluso de los asuntos relevantes de su mundo inmediato. Son personas que no crean y no creen en la curiosidad y el hallazgo por las cosas; no tienen motivación por superar su alfabetización inicial, y se conforman con saber lo básico, no les gusta profundizar en las cosas, se dejan dominar por el pensamiento primario llamado ‘facilismo’, o mejor conocido como ‘flojera mental’.

De igual manera, estas personas no se creen capaces de desarrollar sus capacidades mentales, las cuales poseemos todos, y que se desarrollan a medida que las ejercitamos. Por ello pienso que el desarrollo de estas capacidades humanas se les haría más fácil si buscaran aprender y aprehender en profundidad el porqué de las cosas, ya que sobran motivos para hacerlo, solo tenemos que descubrirlo y ahondar en el saber que nos ofrece el mundo.

Yo lo descubrí en conjunto con muchos otros que les ha interesado y apasionado el conocer, así ha sido mi camino a través del conocimiento, he tratado de hacer todo lo que he sugerido anteriormente. Por todas estas razones sabemos que el conocimiento es algo que se construye, como cuando las hormigas, en comunión, construyen su hoyo, sacando la arena granito a granito; pues así mismo se construye el conocimiento: pedacito por pedacito. Lo que quiero decir es que así como las hormigas terminan de construir su hoyo, también nosotros podemos construir un amplio conocimiento de y sobre las cosas, y no digo que podamos terminar de construir el conocimiento, porque el alcance y las raíces del mismo son infinitos. El conocimiento está en un constante hacerse, rehacerse y deshacerse.



EL CONOCIMIENTO Y LAS EXPERIENCIAS PERSONALES

Por Ligia Palencia

El Conocimiento es una palabra que puede tener muchos significados, pero todos nos llevan a entender que sin él el hombre estaría en estado de ignorancia, sin conocer las cosas que lo rodean; no obstante, a través de las experiencias vividas por cada persona, ese conocimiento dormido despierta para alimentarse de esas vivencias, y así, poder adquirir las enseñanzas que necesitamos para convivir en la sociedad.

El hombre vive en una búsqueda incansable de saberes que le ayuden a comprender las cosas que no tienen explicaciones o que no conoce; la especie humana ha hecho inventos tratando de mejorar la calidad de vida de la humanidad, se han realizado viajes al espacio en la búsqueda de vida fuera de la tierra; todo esto ha enriquecido el conocimiento de nuestra especie.

“El Conocimiento es una capacidad humana, la relación cognoscitiva entre el hombre y las cosas que lo rodean”[1]

Entonces el ser humano desde el momento que nace tiene la capacidad de conocer y adquirir conocimiento del ambiente donde está. No se trata sólo de tomar el conocimiento de algún libro o vivencia, sino que estos nos ayudan a desarrollar la capacidad cognoscitiva propia e individual, así como la capacidad de conocer de la especie, la cual, como es obvio, es compartida.

Pero entonces ¿Cómo es el Conocimiento? No es más que la transmisión de las enseñanzas de una persona a otra, lo podemos encontrar en cada uno de nosotros, sólo tenemos que aplicarlo a través del proceso de enseñanza que cada individuo experimenta en su vida, pues “…solo genera valor a medida que se transmite”[2]. Cuando se imparten los saberes de una persona a otra, estamos ejercitando el valor de esta herramienta tan necesaria para el ser humano.

Yo, Ligia Palencia, había oído mucho sobre lo que era traer un niño al mundo; pensaba que tenía todos los conocimientos necesarios para ese momento, pero no era así, cuando llegó el momento, tuve que conocer lo que no había percibido de la enseñanza de otros.

Es por ello que el conocimiento va de la mano del conocer, éste es “Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas; entender , advertir, saber, echar de ver, percibir el objeto como distinto de todo lo que es él.”[3]

Pero si el conocer es averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales, cada sujeto está en una búsqueda constante de las enseñanzas que le permitan, en este nivel, coordinar y organizar la información que se obtiene no sólo de los procesos educativos, estos últimos tan esenciales para el crecimiento intelectual; todo esto lo hace la persona para desempeñar roles en nuestra sociedad, la cual está integrada por las personas que se han preocupado por tener un conocimiento sólido de las cualidades y relaciones de las cosas.

Desde el principio de la humanidad el hombre ha tenido que conocer para sobrevivir; nuestros antepasados, para (sobre)vivir, primero tuvieron que experimentar muchas cosas en un mundo que apenas conocían, pero que tendrían que explorar para llegar a tener los conocimientos que les permitirían subsistir. Fue así como, a través de lo que ellos conocieron mediante sus experiencias básicas, se ayudaron a diferenciar entre las cosas que les eran convenientes para seguir viviendo, de modo que empezaron a diferenciar los frutos que podían comer y cuáles no, también conocieron cómo defenderse de los depredadores, asimismo, a medida que fueron evolucionando, se hicieron cuevas para resguardadse, y muchas otras cosas que les fueron necesarias en ese momento para su subsistencia.

Hoy, el hombre ha podido seguir adquiriendo más enseñanzas con el objeto de mejorar las condiciones de nuestras vidas. El conocimiento es adquirir saberes de forma directa o indirecta, se obtiene de forma directa mediante las experiencias que tenemos con los objetos que queremos conocer. Todos los seres humanos tenemos la necesidad de conocer, pero, a veces, por miedo no tomamos ese aprendizaje; sin embargo, cuando nos arriesgamos nos damos cuenta de que era tan fácil obtener conocimientos, pues las cosas del mundo están en permanente contacto con nuestra vida cotidiana.

En relación con los conocimientos que se transmiten en la escuela, a veces muchos estudiantes le tienen miedo a alguna cátedra o a algún profesor, quizá porque han oído que otros no han podido pasarla o no han aprendido nada de la materia. Esto infunde temor, pero cuando el estudiante toma la decisión de aprender y se responsabiliza por su formación, empieza, necesariamente, a tener un conocimiento directo de los contenidos de la asignatura y, finalmente, se da cuenta de que esos contenidos, en parte, ya los sabía, porque el conocimiento y el saber está en nosotros, solo debemos nutrirlo y ejercitarlo. Y digo que el conocimiento está en nosotros porque muchas de las cosas que se trabajan en la escuela, deberían originarse ya en el hogar de cada individuo, además el sujeto es quien conoce, aprende y utiliza el conocimiento para bien propio y para el bien común.

Decimos que el conocimiento es indirecto cuando hacemos inferencias sobre algún tema que no conocemos, inferencias que han nacido de la tradición oral y escrita que nos ha precedido y transmitido la comunidad en la que vivimos; en la medida en que pensamos, razonamos y meditamos acerca de esa tradición, nos vamos formando ideas, hipótesis sobre aquello que deseamos conocer, y, del mismo modo, nos vamos capacitando para modificar y transformar, mediante nuestros aportes conscientes, esa tradición milenaria.

Un ejemplo de lo dicho hasta ahora se puede observar en las personas que dicen conocer y practicar las enseñanzas contenidas en la Biblia, personas que, sin embargo, jamás han leído ese libro. Sólo creen a ciegas sin entender, y lo creen quizá porque se dice popularmente que “Dios es amor”, de forma que suponen que en la Biblia Dios tiene muchas bendiciones para el hombre. No obstante, la única manera de saber la verdad de lo que está escrito en ese libro sagrado es teniendo una experiencia personal directa, acercándonos al objeto que deseamos conocer, en este caso la Biblia. Esta es la única forma que tenemos para poder adquirir los conocimientos que ayudarán al ser humano a acercarse a Dios.

Muchas personas dicen que en la Biblia está escrito “ayúdate que yo te ayudare”, pero en ninguna parte de este libro santo se encuentra esta frase.

El conocimiento es tan importante en la vida del ser humano como el mismo hecho de vivir, sin él –sin el conocimiento– seríamos seres incompletos que no podríamos diferenciar lo que está bien de lo que está mal.

Gracias a que el conocimiento es una capacidad propia del hombre, hemos tenido la oportunidad de hacer muchas cosas de gran provecho para el bienestar de nosotros mismos y del mundo donde vivimos.



[1] ¿Qué es el conocimiento? WWW.daesdalus.es

[2] Idem.

[3] Microsoft ENCARTA, 2008.




El CONOCIMIENTO

Por Elira Moreno


El conocimiento es asimilado o puede ser asimilado si se construye a partir de acciones vividas. El Conocimiento es recordar las cosas del pasado, como por ejemplo, cuando reconocemos la voz de nuestros padres en la medida que vamos creciendo, o cuando estamos bebés que empezamos a conocer todo lo que nos rodea.

Recuerdo a mis 7 años que yo tenía un conejo, en esa etapa de mi existencia no sabía cómo tratar a este ser vivo que era parte de mi vida, yo le daba de comer arroz casi todos los días. En ese momento no sabía que darle tanto arroz al conejo lo iba a poner estítico, y tampoco sabía que se iba a morir. A través de esta experiencia me di cuenta y conocí los verdaderos alimentos y el trato que debería darle a un conejo.

El Conocimiento es algo más que una experiencia vivida; es una experiencia muy especial que a medida que conocemos más esa información, es recordada a largo plazo.

Conocer es importante porque implica habilidades prácticas que cada día vivimos, ejercitamos y reelaboramos. Aprendemos de los demás para nuestro crecimiento interno. La educación es necesaria y obligatoria para cada individuo, ya que a través de ella obtenemos ciertas fortalezas cognoscitivas y logramos objetivos concretos para fortalecer nuestra personalidad.

El Conocimiento que obtenemos del mundo nos ayuda para retransmitirlo a otras personas. Al ir al colegio, los alumnos aprenden todos los días algo nuevo, los maestros o profesores nos ayudan a desarrollar ideas y, lo más importante, nos ayudan a descubrir nuestras habilidades.

También conocer es entender a alguien, llegar a sus entrañas, conocerlo a profundidad, pues al comunicarnos y entendernos podemos ampliar nuestros conocimientos tanto sobre nosotros mismos y nuestra personalidad, como sobre las personalidades de las demás personas.

Al conocer algo en profundidad podemos perder los nervios y el llamado miedo escénico. Por ejemplo, cuando tenemos una exposición, si estamos seguros de nuestros conocimientos y aprendizajes, estaremos muy seguros de nosotros mismos al momento de desenvolvernos ante una audiencia.

Actualmente he comprendido que el conocer nos hace sabios y nos ayuda a enseñar. La enseñanza es nuestra meta, porque voy a ser una futura educadora, por lo tanto necesito conocer ampliamente las cosas y las disciplinas que la humanidad ha creado, con el fin de adquirir y aplicar un conocimiento sólido para así poder preparar una clase sin ningún temor y, con la seguridad de hacer llegar de forma asertiva y significativa la información a mis futuros estudiantes.

Cuando nosotros ayudamos a un amigo o amiga a realizar cualquier actividad, estamos ejercitando la enseñanza. Ensayamos de esa manera nuestra capacidad de enseñar, nuestra capacidad de mostrar y compartir lo que hemos conocido en la vida y en la escuela. Esto quiere decir que somos capaces de obtener el conocimiento adecuado para poder retransmitirlo mediante la enseñanza, de manera de lograr en otros un afianzamiento de los aprendizajes.

Por lo tanto, para obtener un buen conocimiento se necesita razonar y buscar otros medios para alimentarlo cada día más. El conocimiento siempre lo obtendremos en un contexto determinado, puesto que el conocimiento descontextualizado es mera información. Sólo el conocimiento en contexto nos capacita para su aplicación, su puesta en práctica con el objetivo claro de solucionar problemas, y problematizar soluciones. El conocimiento nos ayuda a ser más sabios y ser grandes personas para nuestro propio bien y el de los demás.

También es cierto que el conocimiento es personal, aunque yo diría que es interpersonal, como la comunicación, por ello es importante tratar con diferentes personas para así aprovechar lo que cada una de ellas nos pueda enseñar, los conocimientos que nos pueda transmitir de su paso por el mundo. Esto es posible gracias a que todas las personas no tenemos el mismo tipo de pensamiento, ni hemos experimentado las mismas cosas, así como no tenemos el mismo bagaje sociocultural, histórico o lingüístico.

Al referirnos a la palabra “conocer”, nos estamos refiriendo a algo muy valioso porque sin el conocimiento no somos nadie. El conocimiento distingue a las personas sabias, a las personas de grandes logros, o personas dirigidas por la motivación al logro. Cuando aprendemos a conocer, nos damos cuenta que somos totalmente capaces de educarnos, de auto formarnos, y esto, como consecuencia, nos lleva a una vida mejor, porque estamos seguros de nosotros mismos y de nuestras capacidades, y de que somos grandes personas o personas sabias.

Saber y conocer son formas de ejercitar nuestra inteligencia para resolver una situación determinada. Nosotros conocemos a medida que vamos explorando nuestro mundo y nos damos cuenta de todo lo que está a nuestro alrededor, el significado de cada cosa y el porqué de su existencia.

Nadie debería tener obstáculos para aprender, porque el mundo está tan avanzado que de cualquier modo aprendemos, por ejemplo, es el caso de los sordomudos. Estas personas no escuchan ni pueden hablar, pero para este tipo de personas existen instituciones especiales que los ayudan a aprender a comunicarse con las demás personas a través de señas, lo cual quiere decir que ninguna persona deja de formarse y conocer por tener cualquier tipo de discapacidad.

Para terminar me he formulado la pregunta ¿Por qué es importante conocer? Y esto lo hago para buscarle las razones al simple acto de conocer, para indagar sobre su importancia para el ser humano. Mis respuestas las enumero a continuación:

* Porque conocer nos hace personas sabias, personas capaces de buscar soluciones ante cualquier situación.

* Porque es fascinante conocer, es hermoso aprender cosas nuevas, experimentar, reflexionar y ver las cosas desde otro punto de vista.

* Porque aprendemos a comportarnos en la sociedad, de manera que podamos aplicar e interrelacionar los valores que se nos enseñan en la escuela y en el hogar.



EL CONOCIMIENTO EN LA VIDA COTIDIANA

Por Mariangel Cruz

Cuando se tiene curiosidad por alguna cosa, ahondamos en ella, nos preguntamos qué es, cuál es su relación con otras cosas, cómo influye en nuestra vida, etcétera; de manera que nos quedan plasmadas diversas ideas de todo lo indagado, como consecuencia obtenemos lo que llamamos conocimiento. El conocimiento no solo lo poseen las personas con un gran intelecto matemático o literario. Todos tenemos la capacidad para tener y adquirir conocimiento sobre algo, por ello es muy importante tener en cuenta el significado de la palabra conocimiento. Ésta se entiende como la indagación y entendimiento que se posee sobre un asunto, el conocimiento se construye a partir de la relación que maneja el individuo con su ámbito social, laboral, cultural, histórico, comunal, entre otros.

Para tener una mayor y mejor motivación hacia el conocimiento se necesita una férrea vocación según sea el asunto a tratar, de esta forma se obtendría un buen impulso para la investigación, es decir, para seguir indagando por voluntad propia sobre el tema conocido o que se quiera conocer.

En lo personal podría dar un ejemplo de un conocimiento adquirido en mi vida cotidiana: el arte de cocinar. El cocinar se fue asentando y reforzando en mí gracias a la observación y la práctica, debido a lo anterior he podido mejorar mi desempeño en esta área; sumado a esto está mi curiosidad y mis ganas de hacer nuevas cosas, esto me ha llevado incluso a ampliar mi repertorio de recetas.

Así como existen personas como yo, motivadas por conocer e ir más allá sobre un tema, también ocurre lo contrario, es decir, existen personas que solamente se limitan a recibir la información que se les da, y no son capaces o no tienen interés alguno por buscar otras fuentes que les ayuden a ampliar la información que tienen. En otras palabras, se tornan conformistas. Un ejemplo de lo planteado sería la situación de los niños en la escuela; el interés que poseen los jóvenes en algunas materias es escaso, ya que no sienten motivación o no apetecen presenciar las clases, por alguna o algunas razones ha de ser, posiblemente algunas de ellas podrían ser el modo en como se explica la clase, la infraestructura del plantel, la desnutrición que padecen los niños, el horario de clases, un hogar disfuncional, etcétera.

La sabiduría y el conocimiento

La sabiduría y el conocimiento de alguna forma se relacionan pero en algunos casos se confunden, pensando que una es sinónimo del otro. Así como se relacionan, también se diferencian. El conocimiento es todo aquel conjunto de informaciones acumuladas, mientras que la sabiduría es la forma en la cual aplicamos las estrategias para vivir según sea el conocimiento que tengamos; sin embargo “…La sabiduría es esencial y muy importante para el conocimiento ya que solo sería como tener muchas balas en las manos y estar rodeados de los enemigos sin tener una pistola con que dispararlas” Conocimiento y Sabiduría (2008).

Variedad de conocimientos

Existen numerosos tipos de conocimientos, sus nombres dependerán de la situación en que se encuentre el sujeto cuando conoce algo. Entre los más básicos se encuentran:

Ø Conocimiento común: es el que se adquiere de manera cotidiana, sin una planeación y sin la utilización de instrumentos especialmente diseñados.

Ø Conocimiento científico: es un conocimiento que exige mayor rigor, que trata de encontrar las regularidades en los conocimientos para explicarlos, conocerlos y predecirlos,

Ø Conocimiento empírico: habla de todo sin límites precisos.




SABER O CONOCER… UN OCÉANO DE IDEAS...

Por Aiskel Moreno


¿SERÁ CIERTO QUE LA SABIDURÍA VIENE DE LA EXPERIENCIA Y EL CONOCIMIENTO DE LA MENTE?

Recuerdo claramente una tarde de septiembre, acababa de llegar de mis vacaciones en Yaracuy, y mi hermana decidió contarme las pequeñas travesuras de mi sobrino de seis años; aunque estaba muy agotada, decidí escucharla.

Ella me dijo: la semana pasada Gabriel se levantó muy temprano y decidió ayudarme, encendí la lavadora para lavarle su uniforme y me fui a preparar el desayuno, mientras él arreglaba su habitación. Cuando terminé me fui a la lavandería para sacar la ropa, mi sorpresa fue que el uniforme estaba lleno totalmente de pelusas o algo así, mayor fue mi sorpresa cuando Gabriel me dijo: “mami, para que terminarás todo rápido, bañé al perrito”, yo le dije, ¡qué bien!, gracias hijo; y él me respondió, “sí, pero lo metí en la lavadora para que aprendiera, como yo, a bañarse solo”. Cuando mi hermana terminó de contarme todo, yo no podía dejar de reír... Cuando logré calmarme, ella me dijo: “menos mal que lo tomaste de buena forma, porque el perrito que Gabriel bañó, era el tuyo.

Me enfadé demasiado, pero ya no podía hacer nada, no tuve más remedio que dejarlo pasar y contárselo a mis padres, los cuales no paraban de reír…

Con esta anécdota compruebo que la sabiduría viene de la experiencia y el conocimiento de la mente. Mi hermana después de lo sucedido supo que no era conveniente dejar al niño solo, por miedo a las cosas que haría en su ausencia; o sea que la experiencia vivida y su posterior reflexión le dio el conocimiento necesario para comprender claramente como tratar a un niño.

El saber es entender y comprender, tiene que ver con las habilidades que tenemos y, a su vez, con la cantidad de conocimientos que poseemos. En cambio, conocer tiene que ver con la capacidad de capturar ese entendimiento y expresarlo con nuestras palabras.

Estos verbos (saber/ conocer) podemos utilizarlos también como sinónimos. Por ejemplo cuando decimos: CRISTHIAN conoce/ sabe su oficio. En ambas expresiones utilizamos los verbos con el mismo sentido, o sea que CRISTHIAN tiene las habilidades necesarias para realizar su oficio; sabe o conoce lo que está haciendo.

El saber tiene que ver con las infinitas informaciones que poseemos de diversos orígenes, que obtenemos cada día que pasa.

El conocimiento se refiere al análisis e interpretación de esos saberes, de toda esa información que recolectamos día a día, para posteriormente expresarla con palabras propias, y quizás, emitir nuestro propio juicio sobre el tema.


CONOCIMIENTO Y ESCUELA

Por Jesiree Gervis

Yo voy hablar sobre el conocimiento, pero antes necesito citar un párrafo que explica lo que es este concepto:

“El conocimiento es una apreciación de la posesión de múltiples datos interrelacionados que por sí solos poseen menos valor cualitativo. El conocimiento comienza por los sentidos, pasa de estos al entendimiento y termina en la razón” (Wikipedia, 2008)

La cita anterior tiene razón, porque nosotros al obtener un conocimiento comenzamos con los sentidos, luego pasamos a entender el porqué de las cosas, y luego terminamos con el razonamiento lógico sobre lo que hemos percibido.

El ejemplo que voy a presentar a continuación se basa más que todo en el razonamiento que luego de los años ejecuté a partir de la experiencia vivida en la escuela básica.

Cuando estaba en el colegio y empezaron a explicarme la multiplicación, así yo prestara atención, no lograba entender el porqué de la multiplicación, es decir, si yo sumaba 2+2 son 4 y 2x2 es 4, por qué si yo sumaba 3+2 que es igual a 5, no coincidía con el número de la multiplicación entre 3x2. La maestra nos explicaba que sumar no era igual que multiplicar, porque sumar era sumar un número con otro, en cambio, multiplicar era duplicar el número o multiplicar cuantas veces lo indica el multiplicador; en este caso, explicaba ella que el número 3 multiplicado por el número que me estaban indicando, en este caso era el número 2, implicaba duplicar al primero. Asimismo si se pedía multiplicar al mismo 3 por 5, esto querría decir que había que quintuplicar al primer número.

El ejemplo anterior explica porqué muchas veces los niños tienden a confundirse con el lenguaje matemático, por eso nosotros como futuros docentes deberíamos hacer nuestras clases más dinámicas y explicitar el porqué se va hacer algo en el aula, y tratar de que todos nuestros alumnos participen para que así ellos puedan obtener mejores conocimientos.

Los niños al participar continuamente en clase, tienden a razonar, a entender el porqué de las cosas y sus diferencias con otras, ellos empiezan de esta manera a tener más conocimiento sobre las cosas, y de igual forma, comienzan a entender el mundo que los rodea y a darse cuenta de las relaciones entre lo que se enseña en la escuela y las cosas que conocen y experimentan en la vida cotidiana.


El conocer juvenil desde su conocimiento

Por Isamar Fuenmayor

Conocer, desde mi experiencia, diría que es una verdadera travesura, ya que desde que tengo conocimiento, lo único que he hecho son travesuras, y aún las sigo haciendo.

Cuando tenía nueve años de edad, me acuerdo una tarde que llegué de la escuela, y como siempre, nos reuníamos mis hermanitos, mis amigos y yo, para ver qué hacer durante esas tardes, o más bien nos poníamos a ingeniar y maquinar lo que íbamos a inventar.

Entonces decidimos saltar la cerca de la vecina, luego agarramos piedras y limones para taparle la tanquilla, y para rematar, le tiramos un montón de piedras a la casa y al carro.

Partiendo de eso, luego de tantos regaños que recibí de mis padres y vecinos, comprendí que no debía hacer travesuras. Por eso digo que en ese momento adquirí un conocimiento, que fue no hacerle a los otros lo que no me gustaría que me hiciesen.

Así fue pasando el tiempo, entonces entré en la etapa de la adolescencia. A mis 16 años específicamente todo lo veía color de rosa, como quien dice, a esa edad me sucedieron tantas cosas…

Primero tuve mi primer noviecito, por estar de enamorada fui bajando mis notas; luego estuve ocupada con las cuestiones del bachillerato, corriendo para allá y para acá.

Posteriormente, en quinto año de bachillerato había que realizar la prueba de actitud académica, en donde no me fue muy bien. Me decepcionó mucho no haber salido bien en esa prueba, porque no obtuve la calificación que quería, y por eso, no pude entrar en la Universidad del Zulia (LUZ) para estudiar lo que yo quería, que era medicina o educación física y deporte.

Entonces me quedaba otra opción, que era ser criminalista en Caracas, sin embargo tampoco pude ingresar allí, porque se pedía una serie de requisitos, que yo en ese tiempo no los podía reunir o cumplir (por ejemplo: ser mayor de edad, tener licencia de conducir, entre tantas cosas).

Por lo tanto no tenía para dónde agarrar, entonces decidí inscribirme en la UNERMB a estudiar ingeniería en gas, aunque no me gustaba mucho, que más podía hacer, lo único que yo quería era estudiar y no tenía otra opción.

Todo parecía estar tomando su lugar, pero no era así, porque seguía inquieta. Mis padres veían mi actitud hacia lo que estaba haciendo, percibían que no me gustaba; fue entonces que apareció otra opción en mi vida: un curso de administración de empresa que mi papá me consiguió, donde me pagaban desde que entraba hasta que fuera a las pasantías en una empresa.

Para concluir mi reflexión puedo decir que a pesar de haber pasado por varias indecisiones en relación con la carrera a escoger, de haber saltado de una carrera a otra, y de no hacer lo que quería, obtuve finalmente muchos conocimientos, conocimientos que nacieron de cada etapa que viví.

En la actualidad estoy trabajando en la empresa donde me reportaron y estoy fija, además decidí estudiar educación integral para después hacer un postgrado en educación física y deporte, y así poder hacer algo que, por fin, me gustara, y de paso que fuese cónsono con mi estilo de vida y mi temperamento.



I. Conocimiento, saber y conocer

Por Jennifer Toro

1

¿Conocimiento...?El conocimiento es más que un conjunto de datos, verdades o de información almacenada a través de la experiencia, de igual modo es el acto y efecto de conocer, es también sinónimo de entendimiento , inteligencia y razón natural y muchas otras palabras.

Conocimiento es a mi parecer, una palabra que reúne las siguientes características: Diversidad, profundidad, perdurabilidad, infinidad y amplitud.

Primeramente, el conocimiento ofrece gran diversidad, debido a la gran cantidad de conceptos, nociones e ideas distintas que este ofrece, es profundo, intenso, tanto que es capaz de modificar nuestros esquemas por completo, por esta razón su poder transformador lo hace verdaderamente grande.

Por lo que sigue, es perdurable y significativo, pues las costumbres, tradiciones, todas aquellas enseñanzas, aprendizajes que hemos adquirido y que han quedado anclados en nuestro intelecto y más aun, en nuestras almas (todo lo que comprende los sentidos), representan la cultura “gran protagonista”, responsable de dicha permanencia cognitiva y de su transmisión generacional.

De manera que, esa perdurabilidad no es estática, pues pasa el tiempo y no se diluye, mas bien, se renueva, aumenta y se queda durante toda la vida hasta que morimos, por tal motivo me atrevería a decir, que cuando despertamos de ese largo sueño de muerte, dichas nociones aún existen, pues el cuerpo muere el alma no y ella las alberga, las atesora y conserva, como diría el poeta inglés Alfred Tennyson:El conocimiento viene, la sabiduría se queda”.(proverbia:1104).

El conocimiento no es tangible, no lo podemos ver, tocar, ni sentir, mas bien nos indica, guía y muestra el porqué de cada situación o evento, hasta la más mínima partícula microscópica inmersa en este mundo, por tanto, es infinito no termina nunca, al contrario se refresca y rejuvenece al paso del tiempo e incluso resucita cuando lo creemos muerto, es joven y viejo, una mezcla de energía y razón.

Por último, es amplio en su extensión, abarca un sin fin de definiciones, ideas simples, complejas, abstractas y concretas se adapta a toda forma de saberes, pues, es una autopista donde transitan las ideas, leyes, teorías, innovaciones, en suma es un mundo lleno a rebosar, con muchísimo que ofrecer; sólo espera por cada uno de nosotros, pues no se impone, respeta nuestro libre albedrío.

“Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia”.

Sócrates. Filósofo griego.

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En otro orden de ideas y desde un punto de vista más dogmático hay quienes le rinden culto a los privilegios y favores que concede la sabiduría, colocando a Dios como el ser que posee omnisciencia, dador de toda sabiduría y doctrina, necesarias para regular la conducta del hombre, trayendo como consecuencia: juicio, justicia y equidad a la razón, ejemplo de ello es Salomón hijo del Rey David (el salmista) que escribió los proverbios con esta finalidad, además deja en claro las amonestaciones que el ser humano recibe cuando no las pone en práctica, No obstante hasta los seguidores del mal le rinden honor y culto, estos tienen a “Belfegor” (demonio de las ciencias, cognición, descubrimientos e invenciones) como máxima expresión de sapiencia.

Así pues, el conocimiento, es la posesión de un modelo de la realidad en la mente, (es la explicación a tu propio criterio) comienza por los sentidos, pasa de estos al entendimiento y termina en la razón. En conclusión, Se ajusta a las concepciones de más peso en la vida cada quien.

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Posee una amplia clasificación o tipología que separa un conocimiento de otro (algunas más generales y otras más insondables). Veamos:

El conocimiento a priori es independiente de cualquier experiencia, verdad universal y necesaria. Es la posición intermedia entre el racionalismo y el empirismo. En tanto que, a posteriori deriva de la experiencia de los sentidos. Puede rechazarse sin necesidad de una contradicción.

Asimismo, puede ser codificado si se almacena o explica adecuadamente, de tal manera que no se pierda ninguna información. Por contraste, el conocimiento no codificado es aquél que no puede ser catalogado ya que es difícil de expresar o manifestar, se refiere a la información que está en idiomas que no conocemos, por ejemplo.

Puede ser público si es fácil de compartir, además que consiste en un conocimiento creado y/o difundido por la sociedad. En cambio, si es personal ha sido construido por el propio individuo; este, es la base del conocimiento público.

Cuando se cruza la cultura con la localidad territorial y lo ecológico, hablamos de conocimiento local, es decir, un conocimiento desarrollado alrededor de un área geográfica definida. En cambio, el conocimiento global es el que se ha formado mediante redes o comunidades en la internet, pertenecientes a lugares geográficos diferentes.

Por tanto puede ser orientado, si hace referencia a las relaciones causales entre apreciaciones, y será absoluto cuando se refiera a explicaciones de fuentes incuestionables.

El conocimiento es explícito si puede ser transmitido de un individuo a otro, mediante algún medio de comunicación. Si este es difícil de comunicar o de formalizar, hablamos de conocimiento táctico o implícito, normalmente enraizado en experiencias personales o modelos mentales.

Es empírico, si ha sido asumido colectivamente a través de ciertas consecuencias a las que se ha llegado sin la aplicación de algún método formal. Por el contrario, si se ha seguido una metodología estamos ante un conocimiento científico. Como en este último caso existen leyes y principios que lo avalan (las que nos han permitido llegar a él) podremos concluir que este conocimiento siempre es cierto.

El conocimiento será cultural cuando en una organización se empleen términos, nomenclaturas y estilos que hayan sido ajustados internamente y, cuando estos términos tengan una base bibliográfica hablaremos de conocimiento de diccionario.

Y para Finalizar este conjunto de características, considerando en cuanto a una organización, empresa, grupo, o sistema, el conocimiento puede existir en un ambiente individual o en un ambiente colectivo.

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Ahora bien, pasando al siguiente punto, el ser humano tiene dos maneras de poseer y manejar información: la «sabe» o la «conoce». Sólo conocemos, con mayor o menor precisión, lo que está en estado consciente de manera clara.

El saber puede ser teórico o práctico. El primero relacionado con las ciencias y el segundo con técnica y la estética. Aunque esta palabra es sinónimo de conocimiento no significa lo mismo o no puede emplearse de la misma manera. Se dice que el saber es un conocimiento indirecto o mediato, ya que, no siempre requiere de un acto presencial, es más bien, descriptivo.

Por cuanto, saber es la permanencia de cualquier información o habilidad en la memoria. Cuando se hace consciente se convierte en conocimiento. Una cosa es saber bien el castellano y otra conocer cuántas palabras que de­signen sentimientos sabemos.

El saber para mí, no es más que el conjunto de conocimientos que producen un pensamiento incesante, de recuerdos, de las nociones adquiridas a lo largo del tiempo. Este conjunto de memorias forjan lo que llamamos experiencia.

El conocer nace de la práctica vigorosa y del trabajo de los hombres, como una herramienta indispensable, es un conocimiento directo e inmediato, es un hecho primario, espontáneo e instintivo, y por ello no puede ser definido estrictamente.

Se podría describir como un ponerse en contacto con el ser, con el mundo y con el yo; también se podría decir que es un proceso en el que están vinculados estrechamente las operaciones y procedimientos mentales subjetivos (pensamiento, memoria aprendizaje, etc.), con las operaciones y formas de actividad objetivas prácticas, aplicadas a los objetos (conducta).

El conocer se caracteriza como una presencia del objeto frente al objeto: el sujeto se posesiona en cierta forma del objeto, lo capta y lo hace suyo, reproduciéndolo de tal manera que responda lo más fielmente posible a la realidad misma del objeto. Por medio de esta reproducción, se tiene la imagen, no física como sería una fotografía, sino psíquica, comprensible e intencional.

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En conclusión, el conocimiento es una dependencia entre sujeto y objeto. Si a un ser se le considera como un objeto es por la relación a un objeto. Mejor dicho, el sujeto se pone en contacto con el objeto y obtiene una información acerca del mismo, esto es, cuando existe correspondencia o ajuste entre el objeto y la representación interna proporcionada, decimos que estamos en posesión de una verdad.

Por otro lado, si a otro se le considera como a un sujeto es por la relación a un sujeto, es porque la noción adquirida es más metafísica (abstracta) estudia el conocimiento en su esfera ontológica o existencial en cuanto al sujeto y las relaciones más generales entren los sujetos.

Como podemos ver, la interacción de los elementos (sujeto, objeto, el Operación y Representación interna) hacen que el conocimiento sea parte de uno mismo, parte de todos y de todo. Me baso en lo que una vez aludió El filósofo John Dewey: “El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve”. (proverbia:292).

Se transmite de generación en generación y lo obtenemos mediante nuestras experiencias diarias, también debemos tener en cuenta que hay conocimientos falsos y otros verdaderos y depende de nuestro juicio cuales queramos elegir. Afirmo con esto que vivimos en la misma realidad pero en distintos mundos, de la cual, mi mundo no es el del otro aunque ambos tienen en común la información que viene de la realidad, y esto hace que se disimulen. Antonio José marina mencionó algo muy cierto: “Porque somos semejantes, nos entendemos. Porque somos distintos, nos malinterpretamos”. (2006: 33).

Queriendo decir con ello que el conocimiento trae consigo diferencias en nuestras ideas que se pueden convertir en espada de doble filo armas letales o al contrario servirnos de provecho, todo depende del uso que le demos.

En suma, el conocimiento en todas sus manifestaciones y con todos los elementos que la componen, es vital para la supervivencia del ser humano y lo mejor de todo, que estamos condicionados para que éste en nosotros sea ilimitado, dando paso a la formación holística del individuo.

Sin meterme por aho­ra en más averiguaciones, finalizo con una frase que llamó fuertemente mi atención y que explica claramente lo que deseo transmitir en este escrito:

“Las inteligencias grandes discuten las ideas; las inteligencias medias, los sucesos; y las pequeñas, las personas.”

Anónimo.